Tuesday, March 28, 2006

La fila es larga, asi como largo es el sueño de Berith.
El acompasado vaivén de los cuerpos avanzando solo incrementa su sopor.
La serpenteante fila de rostros cansados y ennegrecidos se pierde en el infinito que desemboca en una abertura, una puerta inmensa que esta abierta eternamente les da la bienvenida.
Las chimeneas despiden acres columnas de humo pestilente llenando de ceniza todo el entorno.
Todo esta impregnado de ceniza, las montañas lejanas tienen el renegrido color de la muerte.
Berith recuerda el veredicto, el delito la Lujuria, el castigo arder por tres eternidades en los mares de fuego de Flegotonthe regido por Tánatos y resguardado por su fiel Cerbero.
Recuerda como los inferis dii la sujetaban con sus garras alargadas y la trasladaban a la barca que la llevaría por el Aqueronte hasta los reinos de Hades.
El juicio fue rápido, precedido por Minos, Radamanto y Eaco. No hubo mucho que argumentar pues su vida estuvo marcada por el pecado y el vicio. Justas retribuciones de una vida licenciosa.
A lo lejos se ve volar los espíritus menores con forma similar a los murciélagos, de vez en cuando se arrojan sobre la multitud cercenando cabezas, lacerando rostros, mutilando cuerpos que están imposibilitados para moverse. La sangre forma costras bajo sus pies, La sangre de miles de millones antes que ella desde el inicio del pecado.
La fila avanza lenta pero constante, ella sabe que al final de la fila se extiende el abismo y mas allá el mar lleno de cuerpos calcinados y torcidos en el espantoso rictus del dolor supremo.
Aún faltan eones para que le toque su turno, sin embargo el tiempo no existe como tal en los confines de Erebus donde un siglo solo toma un parpadeo.
Sólo 400 mil antes que ella.
Los alaridos se confunden con los truenos que caen del cielo.
Dos centurias más y está justo en el umbral, el mar de fuego brilla con la luz del averno.
El olor del sulfuro llena sus fosas nasales junto con el aroma de la piel quemada, olor que provenía de todas partes.
En el centro del vasto océano se yergue Hades en su gigantesco trono hecho de huesos, carne y piel humana, en la mano izquierda lleva el cetro de la Verdad, es con éste con que los jala hacia el sufrimiento eterno.
Berith llega tambaleándose al final de la hilera...espantosos sonidos salen de la boca de Hades que relampaguea en una macabra sinfonía de Fuego y Dolor, su voz es la del trueno que destruye y purifica.
Extiende el cetro hasta que los garfios tocan la piel desnuda de berith, se insertan bajo la piel y la jalan al ardiente abismo que se acerca cada vez mas, las flameantes lenguas de fuego desprenden la piel, revientan los ojos, prenden sus cabellos, el crepitar de la carne quemada se une al coro de gritos desesperados.
Los últimos pensamientos corren veloces por su mente torturada, la vida se escapa solo para despertar y morir de nuevo.
Hay uno en especial que se antepone a todos...
Berith se lamenta no poder tener sexo antes de perder el conocimiento.

3 comments:

Berith Kasbeel said...

jejejejeje.. berith, no lo se pero me suena ese nombre... buen cuento deimos

Caballero Negro D31mos said...

Si..eso es lo que nos espera a gente como nosotros.
El infierno de los pecadores nos aguarda, pero mientras llega ese dia...a gozar!!! jajajaja.

ORDIS FUNEBRIS SINIESTRUM

Berith Kasbeel said...

si tenemos ganados el infierno, ke mas podemos hacer?????

- Divertirnos